lunes, 4 de abril de 2011

último poema de avier Sicilia

Para quienes no lo conocen Javier Sicilia es un poeta católico, contemporáneo mío, a quien no conozco personalmente pero que resulta familiar pues semanalmente tiene una columna periodística en la revista Proceso que termina invariablemente en un ensalmo en donde llama al cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, la libertad de los presos zapatistas y de la APPO y el enjuiciamiento de Ulises Ruiz. Pues bien, el fin de semana anterior su hijo Juan Francisco, un joven de la edad de ustedes fue levantado en Cuernavaca con varios amigos suyos y después el lunes en la mañana aparecería muerto al lado de varios de sus amigos. De esta espiral de violencia, Javier Sicilia ha redactado una carta pública que es el grito desgarrado de un padre que ha perdido a su hijo y que lanza a los cuatro vientos su dolor imprecando a los criminales y a la clase política: ¡Estamos hasta la madre...!, que fue publicada por la revista Proceso y que ya está circulando por las redes sociales. Como he escrito a Javier no lo conocía físicamente, apenas vis su rostro en la revista y en La Jornada pero me llamó poderosamente la atención su poesía publicada hace como 20 años en una colección que patrocinó el Maestro Toledo. Me parecía singular el tema de su poética centrado en los misterios del Verbo. Lo relacioné de inmediato con "Muerte sin fin" de José Gorostiza, entrañable poema que debieran conocer y leer en voz alta todos ustedes. Después tuve entre mis manos la revista Ixtus (pez), publicada en Cuernavaca en los tiempos en que con varios amigos solicitábamos becas al Fondo Nacional para la Cultura y las Artes como apoyo a la edición de revistas independientes, luego en las páginas del semanario arriba señalado. Y ahora en su renuncia pública a la poesía que hizo en un acto público. El poema resultante es el que ahora incluyo en este espacio, en esta hora amarga para un padre transido de dolor y de rabia por la pérdida de su hijo en este momento que no debiéramos estar viviendo como país. Va pues para su lectura y reflexión: "El mundo ya no es mundo ded la palabra Nos la ahogaron adentro Como te asfixiaron, Como te desgarraron a ti los pulmones Y el dolor no se me aparta sólo tengo al mundo Por el silencio de los justos Sólo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo". El mundo ya no es digno de la palabra, es mi último poema, no puedo escribir más poesía...la poesía ya no existe en mi”.

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